Los consejos de la NASA para dormir bien y lograr un sueño reparador

 

La agencia espacial desarrolló estrategias para que los astronautas logren un descanso óptimo en la ingravidez del espacio, y sus recomendaciones pueden aplicarse en la Tierra. La experiencia de los tripulantes de Artemis II 

Los cuatro astronautas de la misión Artemis II han logrado dormir "de maravilla” a pesar de que la cápsula Orión que los lleva en su viaje histórico apenas tiene cinco metros de diámetro (Agencia Espacial Canadiense vía AP) 

Los cuatro astronautas de la misión Artemis II han logrado dormir "de maravilla” a pesar de que la cápsula Orión que los lleva en su viaje histórico apenas tiene cinco metros de diámetro (Agencia Espacial Canadiense vía AP)

Un grupo de investigadores de la NASA y la experiencia directa de astronautas en misiones espaciales ofrecen claves científicas para optimizar el descanso, manejar el ritmo circadiano y aprovechar el poder de las siestas breves para lograr un sueño verdaderamente reparador.

Dormir bien es un desafío tanto en la Tierra como en el espacio. Para la NASA, el sueño es una prioridad operacional: mantener una rutina de entre siete y ocho horas por noche, atenuar las luces antes de acostarse y crear un ambiente oscuro, fresco y silencioso son recomendaciones centrales, según las investigadoras Erin Flynn-Evans y Rachel Jansen, del equipo de estudios de sueño del programa espacial estadounidense.

Además, la agencia respalda la incorporación de siestas breves —como la “siesta NASA” de 26 minutos— para mejorar el rendimiento y el estado de alerta durante tareas críticas.

Cómo duermen los astronautas y por qué sus rutinas funcionan

Según explicó la investigadora de la NASA Rachel Jansen a The Washington Post, en la microgravedad de la Estación Espacial Internacional los astronautas no se acuestan en una cama tradicional, sino que flotan y se sujetan a cualquier superficie disponible.

La postura de descanso suele asemejarse a la de un zombi, con los brazos elevados debido a la ausencia de gravedad, por lo que muchos optan por sujetarse los brazos para evitar molestias. Entre las herramientas más utilizadas se encuentran los antifaces y los tapones para los oídos, que ayudan a bloquear la luz y el ruido persistentes a bordo.

Desde la puesta en marcha de la estación espacial hace más de 20 años, la NASA desarrolla camarotes privados equipados con control de temperatura, aislamiento lumínico y reducción de ruidos, lo que permite a los astronautas cumplir con la recomendación de ocho horas y media de sueño. La agencia también aconseja atenuar las luces antes de acostarse para preservar el ritmo circadiano, alterado por los 16 amaneceres y atardeceres diarios que se experimentan en órbita.

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