Francia quiere "independizarse" de Windows y abrazar Linux: Extremadura tiene una lección que transmitirle
El plan francés de soberanía digital es uno de los más ambiciosos que recuerda la historia de la informática pública
Pero el historial de proyectos similares es un cementerio lleno de proyectos con buenas intenciones

El 8 de abril de 20226, la Dirección Interministerial Digital de Francia (DINUM) anunció que migrará sus puestos de trabajo de Windows a Linux. Ordenó a todos los ministerios presentar un plan antes del otoño con el objetivo de eliminar dependencias de software no europeo. El anuncio de hecho va más allá de cambiar Windows por Linux: afecta también a herramientas colaborativas, antivirus, IA, bases de datos, virtualización o telecomunicación. Es, sobre el papel, la mayor operación de sustitución de software propietario por software libre que haya intentado jamás un Estado occidental. Y si algo nos enseña la historia de este tipo de proyectos, es que muchos han acabado en fracaso.
Soberanía francesa. No es que Francia sea amante del software libre; lo que ha pasado es que la relación con Estados Unidos ha cambiado. Los aranceles de Trump acelerarón un debate que llevaba años posponiéndose: ¿Hasta qué punto es sostenible depender de la infraestructura digital de EEUU? Empresas francesas como OVHCloud y Scaleway no pararon de crecer en 2025, pero es que Francia ya ha dado algunos pasos previos recientemente.
En enero de 2026 se anunció el plan para sustituir Microsoft Teams y Zoom por su propia plataforma de videoconferencia, llamada Visio, con el objetivo de que sus 2,5 millones de funcionarios la utilizaran. De momento la están usando 40.000 de ellos, y queda por ver si el despliegue acaba siendo total.
Un reto colosal. Instalar Linux en un ordenador es hoy en día trivial y es cierto que a día de hoy la curva de aprendizaje se ha reducido de forma notable y su manejo es muy similar al de Windows o macOS. El problema real está en las aplicaciones que corren encima. En la administración pública suele haber software crítico hecho a medida para Windows, formularios que solo funcionan en ciertos navegadores (incluido el viejo Internet Explorer), sistemas de gestión que no tienen equivalentes en Linux o proveedores que sencillamente no ofrecen soporte para Linux como ocurrió con SAP en LinEx. Cada excepción es una pequeña grieta en estos proyectos, y el reto de migrar absolutamente todo es colosal.